tehuelches

Los inventos de Elal

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Dicen los tehuelches que la Patagonia era sólo hielo y nieve cuando el cisne la cruzó, volando, por primera vez. Venía de más allá del mar, de la isla divina donde Kóoch había creado la vida y donde había nacido el pequeño Elal, a quien cargó sobre su blanco lomo hasta depositario sano y salvo en la cumbre del cerro Chaltén (1).

Dicen también que detrás del cisne volaron el resto de los pájaros, que los peces los siguieron por el agua y que los animales terrestres cruzaron el océano a bordo de unos y de otros. Así la nueva tierra se pobló de guanacos, de liebres y de zorros; los patos y los flamencos ocuparon las lagunas y surcaron por primera vez el desnudo cielo patagónico los chingolos, los chorlos y los cóndores.


Kooch, el creador de la Patagonia

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Los tehuelches fueron un pueblo nómada que habitó en el sur de la Patagonia Argentina. Recorrían grandes extensiones de la árida estepa patagónica mientras se abocaban a la caza del guanaco y el ñandú. En 1871, el marino inglés George Musters convivió con ellos durante un año.
 
El fruto de aquella singular experiencia es La vida entre los patagones, obra fundamental para el conocimiento de las costumbres y la interpretación de la vida por parte de los tehuelches.
 
Como todos los pueblos primitivos, los tehuelches manifestaron un poderoso vuelo imaginativo. Que podrán advertir en su mito de la creación que a continuación le presentamos. En el comienzo estaba Kooch y, luego el gran héroe Elal. Imaginemos como...

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